Las posturas favoritas para practicar sexo

2018-10-31T10:00:48+00:0031 octubre 2018|Notícias|

Desde el punto de vista ginecológico, las mejores posturas en las relaciones sexuales son aquellas que favorezcan la estimulación del clítoris simultáneamente según explican los expertos. Y es que en general, esto se consigue mejor cara a cara, en posturas como La Amazona que nuestras chicas en Calipso Mataró podrán conseguirla.

La postura por excelencia para la mujer es la de Andrómaca si le gusta dominar, puesto que le permite jugar con su inclinación corporal y de ese modo controlar la penetración en mayor o menor profundidad, además de poder acariciar su clítoris o si se inclina hacia adelante, se puede frotar contra el pubis del hombre. Pero siempre hablamos de mujeres sanas, hombres con una capacidad eréctil adecuada y que sea la mujer a quien le guste llevar la voz cantante.

Otra de las posturas más conocidas es el misionero. Esta pose es la más común y usada entre las parejas. El nivel de conexión es casi al 100%, hay caricias y contacto visual completo. Ambos pueden ver sus expresiones y disfrutar de ese momento.

Por otro lado, el triangulo invertido. Puede sonar complicado, pero es parecida a la anterior, la única variante es que el varón está en cuatro. Esta pose sexual permite dar más espacio entre las caderas de la mujer y el pene, lo que ayuda a una mejor penetración.

Si bien es un poco diferente al clásico misionero, en esta ocasión la mujer es quien lleva el peso del trabajo al ir de adelante atrás. Esto puede suponer un poco más de esfuerzo para las chicas, pero te asegurará una penetración más profunda.

Y, por último, la postura de la montaña rusa. Esta es una pequeña variación de la postura del perrito. La ventaja es que es más cómoda para nosotras. Pero, en esta postura se necesita una preparación previa. Hay que construir una montaña con las almohadas para que no haya ningún imprevisto durante la acción. La mujer tiene que arrodillarse y acomodando sus pechos sobre los cojines, al mismo tiempo el hombre, arrodillado, se pone detrás colocando sus piernas por fuera de ella.